7 de agosto de 2011

Xornal de Galicia fechou a súa edición en papel

O catro de agosto foi o último día no que Xornal de Galicia editouse como medio impreso. A partir desta data, a cabeceira voltou a ser un medio exclusivamente dixital. Segundo anunciou a empresa, o proxecto pretende continuar o seu traballo na rede e gañar lectores e influencia. Os problemas económicos que arrastraba, canda a falta de apoios institucionais ao proxecto motivaron, segundo os responsables do medio, esta decisión. Colectivos como a Mesa pola Normalización, o BNG, ou o Colexio de Xornalistas xa expresaron publicamente o seu pesar por esta desaparición e sinalaron a situación de crise na que se atopan os medios galegos. En pouco máis dun ano desapareceron no noso país as cabeceiras A Nosa Terra, Vieiros, A Peneira, GZ Nación e, máis recentemente, Galicia Hoxe. A edición en papel do medio saíra a rúa o 9 de decembro de 2008 e contaba na actualidade cun cadro de persoal de sesenta traballadores que aínda non teñen fechado cal será o seu futuro.

6 de agosto de 2011

20.000 leguas de viaxe baixo os mares (XXXIV).

8. «Mobilis in mobile»

Ese rapto tan brutalmente executado realizouse coa rapidez do lóstrego, sen dares tempo nin aos meus compañeiros nin a min de efectuar observación algunha. Ignoro o que eles puideron sentir ao ser introducidos naquela prisión flotante, pero a min percorreume a epidermis un xeado calafrío. Con quen teriamos que habérnolas? Sen dúbida con piratas dunha nova especie que explotaban o mar ao seu xeito.
Nada máis pecharse a estreita escotilla envolveume unha profunda escuridade. Os meus ollos, aínda cheos da luz exterior, non puideron distinguir cousa algunha. Sentín o contacto dos meus pés descalzos cos banzos dunha escaleira de ferro. Ned Land e Conseil, vigorosamente atrapados, seguíanme. Ao pé da escaleira abriuse unha porta que se pechou inmediatamente tras nós con estrépito.

Estabamos sós. Onde? Non podía dicilo, nin apenas imaxinalo. Todo estaba escuro. Era tan absoluta a escuridade que, tras algúns minutos, os meus ollos non puideran percibir nin unha desas mínimas e indeterminadas claridades que deixan filtrarse as noites máis pechadas.

Furioso ante tal forma de proceder, Ned Land daba renda solta á súa indignación.
-Por mil diaños! -exclamaba-. Velaquí unha xente que podería dar leccións de hospitalidade aos caledonianos. Non lles falta máis que ser antropófagos, e non me sorprendería que o fosen. Pero declaro
que non deixarei sen protestar que me coman.
-Tranquilo, amigo Ned, acougue -dixo mansaniñamente Conseil-. Non se sulfure antes de tempo. Aínda non estamos na grella.
-Na grella, non -respostou o canadense-, pero si no forno, iso é seguro. Isto está bastante negro. Afortunadamente, conservo o meu coitelo e vexo o suficiente como para servirme del. Ao primeiro destes bandidos que me poña a man encima...
-Non se irrite vostede, Ned -díxenlle-, e non nos comprometa con violencias inútiles. Quen sabe se nos estarán escoitando! Tratemos máis ben de saber onde estamos.
Camiñei ás apalpadelas e aos cinco pasos topeime cun muro de ferro, feito con ferros atornillados. Ao volverme, choquei cunha mesa de madeira, preto da cal había unas cantas banquetas. O piso daquel calabozo estaba tapizado cunha espesa esteira de cáñamo que amortecía o ruído dos pasos. Os muros espidos non ofrecían indicios de portas ou xanelas. Conseil, que dera a volta en sentido oposto, uniuse a min e volvemos ao centro da cabina, que debía ter uns vinte pés de longo por dez de ancho. En canto á súa altura, Ned Land non puido medila a pesar da súa elevada estatura.

5 de agosto de 2011

YO DE MAYOR QUIERO SER...

…Uno de esos escritores que permanecen durante generaciones en la memoria colectiva. Quiero escribir una obra genial, que se estudie en colegios y universidades, que se mantenga durante años tan fresca y valiosa como el primer día. Quiero que lo que salga de mi pluma estremezca, apasione, haga reír y llorar; quiero que los lectores discutan sobre lo que he escrito, encuentren cada significado oculto que haya querido ponerle a mis párrafos; quiero que se pregunten por el futuro y las emociones de mis personajes; quiero que discutan mis influencias, valoren mis recursos estilísticos, alaben mi prosa hasta hacerme enrojecer de placer… Quiero ser Poe. Quiero ser Huxley. Quiero ser Dostoievsky. Demonios, incluso quiero ser Tolkien.

Pero eso no va a pasar. Ni en un millón de años.

Siempre he dicho que yo no escribo: me limito a poner sobre el papel mi terrible personalidad. Y así es difícil hacer algo que sea de verdad, de verdad, importante. Casi todo lo que nace de mi teclado es una mezcla de humor malvado y sarcasmo de la clase más depravada, salpicado con una buena dosis de cinismo y mucho veneno. No soy seria, y lo sé. Me consta. Pero ¿qué queréis? La vida es demasiado asquerosa como para tomársela en serio.

Así que nunca seré un premio Nobel. Hay que fastidiarse. Tócate las narices, con la de sueños que tenía de pequeña. Pero no me importa, porque, a diferencia de muchos escritores con ínfulas que hay por el mundo adelante, yo me guardo un as en la manga: no tengo moral.

Así que, ya que no puedo ser genial, al menos puedo intentar ser comercial.

Y aquí es donde los miles de Aspirantes A Ser Alguien En Este Mundillo me mirarán por encima del hombro y sacudirán sus foulards en mi sonriente cara, mientras se apartan de mi lado agitando de forma elegante su bastón y dejando un rastro de aromático tabaco de pipa tras de sí.

Perfecto. Me parece perfecto, en serio. Porque ellos seguirán publicando (o no) sesudos tratados sobre las innatas pulsiones que agitan el alma de los pobres mortales sacudidos por un destino ignoto y aciago —que, con suerte, leerá su primo, el de Cuenca—, y yo estaré en el Caribe, poniéndome ciega de caipirinhas servidas por un chulazo del quince, mientras contemplo con una sonrisa torcida en mi i-pad como crecen los dividendos de mi muy nutrida cuenta corriente.

Sí, sé lo que estáis pensando: hay algo muy poco digno en todo esto. Pues, probablemente, pero ¿en serio creéis que, llegado el momento, a mí y a mi Ferrari nos va a importar un pijo? Todo tiene un precio, cachorrillos, y los principios son algo que se cotiza muy, muy barato.

Mirad, por ejemplo: ahí está Dan Brown. Cualquiera que presuma de ser mínimamente selecto con sus lecturas os dirá que es basura. Ha escrito un puñado de libros que no pasarán a la siguiente generación ni aunque les caiga encima una bendición de todos los dioses de cualquier panteón conocido o por conocer; que son facilones, tramposos y que contienen absolutamente todos los trucos de manual para enganchar al lector poco exigente. Son literatura barata. Maldición, ni tan siquiera estoy segura de que se puedan clasificar como “literatura”.

Y sí, como lectora, lo aborrezco, es cierto. Pero como escritora… gente, en serio, qué envidia me da. Y no, no me duelen prendas a la hora de reconocerlo: me da una envidia tan virulenta que creo que acaba de salirme un sarpullido. Lo he comentado con otros escritores, y me han mirado como si estuviera loca: «¿Dan Brown? ¿Quieres ser Dan Brown? ¡Pero si ese tío ni siquiera sabe escribir!». Pues no, pero vende. Y vende mucho. Quizá no sepa escribir como los críticos —y los lectores sibaritas, y los demás autores— creen que se debe escribir —o quizá sí, aunque ya llegaré a eso—, pero desde luego sabe muy bien cuáles son los trucos del oficio para tener a miles y miles de lectores mordiéndose las uñas mientras esperan su siguiente best seller. Y, si es tan malo —y creedme, lo es—, ¿por qué vende tanto? ¿Por qué desde que publicó sus novelitas, docenas de escritores han querido subirse al carro y han aparecido como setas cientos de títulos del tipo El códice impío de los pilares del monasterio custodiado por el templario de Aquitania y su santa madre, la reina virgen (o no)?

Todo esto me lleva a preguntarme qué es en realidad escribir.

Bueno, no, en realidad, no. Sé muy bien lo que es escribir. Sé lo que busco cuando escribo, y sé lo que quiero encontrarme cuando leo. Pero este es un mundillo cruel y la competencia es feroz, y ahí fuera hay un montón de gente que lo único que quiere es un libro con el que poder pasar el rato, como pasa el rato con las películas palomiteras que produce Hollywood. Y es que, el cine americano será malísimo, pero mira, todo el mundo lo ve. Y engancha, es un hecho. ¿Cuánta gente conocéis que vea cine checo de autor? Pues eso. Algo tendrá el agua cuando la bendicen...

Esa gente que lee literatura de consumo rápido y ve películas palomiteras es tan buen público como cualquier otro, y además, son mayoría. Así que satisfacer sus gustos garantiza, al menos, que podrás vivir de esto de escribir durante mucho, mucho tiempo. Y cuando ya seas rico, y famoso, y todo te dé cien patadas, entonces podrás presionar a cualquier editorial para publicar esa joya que lleva años escondida en el cajón y que sólo leerá —sí, ese mismo— tu primo, el de Cuenca, pero que, en lo más profundo de tu alma de escritor, sabrás que es genial.

Lo más divertido de todo esto es que no es tan fácil, o todo el mundo lo haría. Todos esos escritores, críticos y lectores que bajan los santos de Dan Brown y demás best sellers al uso, no tienen ni la más remota idea de cómo escribir algo así. No es que no quieran hacerlo porque están por encima de cosas tan mundanas como la adoración pagana a Los Dioses De La Pasta Con Mayúsculas. Es que no pueden. Simple, sencilla y llanamente: no pueden. No es tan fácil escribir algo que le guste a mucha, mucha, mucha gente, aunque esa gente no sea el público que realmente quieres tener, o esa historia no sea todo lo “importante” que tú querrías que fuera. No es tan sencillo coger tres o cuatro personajes tan arquetípicos que pasan de largo de la palabra cliché y caen directamente en la definición de caricatura, y aun así conseguir que el público se enganche con ellos. No es tan sencillo “limpiar” tu lenguaje hasta hacerlo tan asequible que cualquiera sin estudios primarios podría leerte. No es tan sencillo hacer capítulos cortos, limpios de polvo y paja, directos a la acción, que se leen de una sentada sin parpadear. Y encima dejarlos en un cliffhanger[1] monumental para obligar al lector a seguir pegado a las páginas.

Hay muy pocos escritores que sean realmente capaces de hacerlo y hacerlo bien, y que vendan, y que el público los siga y les sea muy, muy fiel, por mucho que la crítica les ponga a bajar de un burro. Y eso, ¿no tiene mérito? Pues qué queréis que os diga, para mí lo tiene. Y además tiene la ventaja añadida de que te haces rico y famoso en el proceso. Quizá no sea Literatura con mayúsculas, pero es lo que es, y da resultado. Y sí, cualquier Escritor (la mayúscula es mía, y es a propósito) que se precie te dirá que «si quisiera, lo haría». Y mi respuesta es invariablemente la misma: «Pues hazlo, tío. ¿Por qué no lo haces? Vamos, demuestra que puedes». No, no. Ellos están por encima de eso. Ellos no quieren dirigirse al Gran Público. Ellos son Superiores. Son Mejores Que Vosotros, pobres lectores ignorantes.

Venga ya.

Que sí, que la pose de Nadie Entiende Mi Arte es muy digna, pero no da de comer.



[1] Los cliffhangers (literalmente "colgante de un acantilado", que también se puede traducir como "al borde del precipicio" o "al borde del abismo") son las escenas que normalmente, al final del capítulo de una serie de televisión, cómic, película, libro o cualquier obra que se espere que continúe en otra entrega, generan el suspense o el shock necesario para hacer que la audiencia se interese en conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega. Fuente: wikipedia.org

4 de agosto de 2011

Aforismos de Leonardo

20.- No número dos parvos, hai unha seita de hipócritas que se dedican continuamente a enganarse a si mesmos e a enganar aos outros, máis aos outros que a si mesmos, aínda que de feito engánanse máis a si mesmos que aos outros. E son estes os que reprenden aos pintores, porque estudan os días de festa cousas que atinxen ao verdadeiro coñecemento de tódalas figuras con que se amosan as obras da natureza e, solícitamente, inxenian para adquirir ese coñecemento até onde lles é posible. 

3 de agosto de 2011

Concurso adiviña o libro III



Tras estes retazos tratase de adiviñar de que libro están sacados:



Si, quixen quedarme , pero como observador. Non sinto grandes desexos de mesturarme con esa xente.

Habría que impor un réximen de forza neste país para impedir que se destrúa a si mesmo.

O teu actual mentor parece deses individuos que cren que todo pode arranxarse se todos traballamos sen parar.

A veneración que se lle rinde a Mark Twain é unha das raíces do noso estancamento intelectual.

Téñenme medo. Sospeito que se decatan que me vexo obrigado a actuar nun século que aborrezco.

Pode que o teu fillo estudiara demasiado. Nas universidades hai moitisimos comunistas.

O introducirme activamente no sistema que critico sería en si mesmo unha interesante ironía.

Cando Fortuna fai xirar a sua roda cara abaixo, vai o cine e disfruta máis da vida.

Négome a mirar hacia arriba. O optimismo dame nauseas. É perverso. A posición propia do home no universo dende a Caída, foi a miseria e a dor.

"Home limpo, moi traballador, de fiar, calado" ¡Santo Deus ! ¿Pero que clase de monstruo queren? Creo que xamais podería traballar nunha institución con semellante visión do mundo.

Son un anacronismo. A xente dase conta e lles fastidia.

Esta incapacidade de establecer contacto coa realidade é, sin embargo, característica de todo o arte norteamericano.

Eu, na miña inocencia, sospeitei que a raíz da apatía que observara entre os obreiros era aquel jazz indecoroso que emitían os altavoces estridentes das paredes. A psique bombardeada por eses ritmos non pode aguantar moito tempo e se descompón e atrofia.

Só me relaciono cos meus iguais, e como non teño iguais, non me relaciono con ninguén.

Eu persoalmente protestaría con todas as miñas forzas se sospeitase que alguén intentaba auparme á clase media.

Eu estaba ileso, e dado que o orgullo é un pecado mortal que creo que en xeral eludo, nada resultou dañado.

Ela estaba, en fin, terriblemente comprometida coa súa sociedade; eu, pola miña parte, máis vello e máis sabio, estaba totalmente descomprometido.

Carezco, ó parecer, dalgunha perversión especial que buscan os patronos de hoxe.

-Cálese dunha vez por favor.
-¿O ve vostede? Xa destruíu o meu espírito de iniciativa.

Só os dexenerados fan turismo.

Non creo, en realidade, que un teña que rascar o fondo, como si dixésemos, para poder enfocar subxectivamente a súa sociedade. En vez de moverse verticalmente hacia abaixo, un debe moverse hotizontalmente hacia fóra, hacia un punto suficientemente distanciado donde non quede inevitablemete desterrado un mínimo de comodidade material.

Persoalmente descubrín que a falta de comida e de comodidades, en vez de ennobrecer o espírito, crea só ansiedade dentro da psique humana, e canaliza os mellores impulsos do individuo unicamente hacia o fin de lograr algo que comer.

Todos os seus xuicios de valor son erróneos. Cando chegue á cima ou a onde pretenda vostede chegar, terá unha crisis nerviosa, ou algo peor.

É un axioma da natureza humana que a xente aprenda a odiar aos que a axudan.

A maioría dos necios non entenden a miña visión do mundo en absoluto.

Os manicomios deste país están cheos de almas candidas que sinxelamente non poden soportar a larolina, o celofán, o plástico, a televisión e as circunscripcións. Por iso os meten alí. Atemorizan aos outros membros da sociedade.

Era un bo rapaz ata que se lle morreu aquel can grande que tiña.

Prefería o cárcere. Alí só che limitaban fisicamente. Nunha clínica mental xogaban coa túa alma e coa túa visión do mundo e coa túa mente.

2 de agosto de 2011

A Xustiza decide liquidar Promocións Culturais Galegas, editora de A Nosa Terra

O peche da Promocións Culturais Galegas, a empresa editora do histórico semanario A Nosa Terra e de Edicións A Nosa Terra, está xa nos seus últimos episodios. O Xulgado do Mercantil número 3 de Pontevedra decidiu a liquidación da empresa Promocións Culturais Galegas e deixa a compañía baixo a dirección do administrador concursal, Carlos Álvarez, que tomará as últimas decisións ao respecto. Afonso Eiré, director de A Nosa Terra, non quixo facer declaracións e remitiu ás decisións sobre a empresa ao administrador concursal, pero sinalou que os servizos informativos do web poderían estar activos ata "setembro ou outubro".

1 de agosto de 2011